sábado 14 de noviembre de 2009

MUY BUENA

lunes 9 de noviembre de 2009

9/10/09

De día cuando miro tus motes espero una pronta respuesta, mis acolchonados pensamientos no pueden sentirte a la distancia, te imagino como un rostro pálido y me doy cuenta que te ignoro, te desconozco, de ti se los pocos cuentos que todos dicen; ¡no te conozco! Me lo repito cuando mis piernas tocan el suelo, y mis manos tocan con la yema de los dedos el techo, cuando avanzo de un lugar a otro y las nubes se cuelan en un filtro de desbordante azul bloqueando un sol apabullante. Cuando prendo el primer cigarrillo de la mañana y me recuerdan el único vicio que no planeo dejar, las calles me huelen a recuerdos, sinestesia de un cuerpo absorto, llego a mi destino y mis pensamientos rondan en un falaz recoveco donde guardo algo que no soy yo, intento volcar las estructuras mentalmente formadas, y me resulto ideático. Regreso a los confines de mi conciente y te revuelcas entre paredes que te son imaginarias, no concebimos la idea de la distancia, quizá la culpa la tiene una canción, tal vez una idea previamente formada, y sin embargo deseamos tenernos lejos, somos tan parecidos que a veces me da miedo lo que nos decimos, esa verdades a medias nos las tragamos esperando concebir un día en que esos discursos sean verdaderos. Nos vamos y venimos, nuestros viajes son mundos distantes, que se interceptan a medias, en la medida en revoloteamos, esperando una minima señal de despegue empastado por las circunstancias, tratando de congelar el tiempo. La tarde llega y la espera es la antesala de los nostálgicos sueños olvidados, de las promesas que fueron echas y jamás cumplidas, mencionar la noche es querer moderar una explosiva llegada que termina en una madrugada incierta, donde los mas bellos sueños y las pesadillas solo son distinguibles en la medida en que nos reconocemos, los pasos nocturnos nos llevan a un callejón con una luz tenue, esa incertidumbre que nos llama al vacío, a una efímera existencia de la que no podremos deslindarnos y a la cual, pertenecemos.

jueves 5 de noviembre de 2009

4/nov/09

Encontrar el amor en el cajón de zapatos, cuando la luna se duerme después de parir, equilibrar las distancias de nuestros ojos parlantes, en las acciones vacilantes de un camino sin fin, aclarar las discursos de los días color ocre, en un pestañeo soltura y verdad.
En las cajas oscuras de cubiertas empolvadas, un hada ha bailado tras vernos jugar, las canciones mezcladas de figuras borrosas que pretenden volar, son las felices gracias de los ancestros cansados, de con nuestros hilos jugar.
La emoción de una historia, que jamás se termina, de un amor con gracia, que jamás se disolverá, las atenuantes luces de una noche de invierno, donde nuestros cuentos se vuelven verdad.

sábado 24 de octubre de 2009

madrugada del 25 de octubre del 09

Vivir en los grandes recovecos de ilustres personajes muertos, no poder esconder el asombro de poder superarlos, miedo de perder la cordura en un instante, todo sucede en un mismo momento, esta noche, la que sigue, seguiré dudando, esos pasos son tan sospechosos que la sola silueta de tu sombra asoleada, me provoca una idea que jamás se aleja, tal vez la insospechable molestia que aún no se ha secado, pero que se esconde, esperando, aun que ya es hilarante más que lo otro, no deja de provocar movimientos inconscientes. De vez en cuando me miro banal y ególatra me respondo que no puedo evitar ser lo que soy, y me doy miedo, después me deprimo por la auto-represión, lo que más me daña es eso, los demás intentos no han pasado de causar dolor por segundos, pero se marchitan por la falta de perspicacia de quien los hace, yo soy el que podría provocarme una gran caída. Mis mitigantes voces se mueven de lugar como en espera de una provocación, estoy regresando, pero a pasos lentos, mis movimientos se han vuelto fuera de lugar y tratar de mover un brazo, solo termina en el parpadeo de un ojo, las figuras que recreo en mi mente son juguetes incapaces de saciar mi complejo, insuficientes y destructivos.

miércoles 7 de octubre de 2009

Me muero de ganas de dibujar, soy detestablemente malo para ello, mis dedos se oponen a trazar una línea recta, debido a esto me propongo como siempre a escribir, cualquier cosa, algo que me resulte profundo, algo que puede volverse banal y estupido después de algún tiempo, mis dedos como una serie de personas piden el momento de expresarse, si mienten, si ríen, si tiene una ideología política, si no pueden decir algo interesante, es asunto que no me concierne, el gusto de verlos moverse, como si bailaran al compás de la música, no hace menos que provocar una risa burlona, secreta, que termina por producirme el animo de levantarme y bailar con ellos, ganas de explotar, como si ellos y yo supiéramos que es el momento de no pensar y solo hacer, seguir haciendo hasta que nos agotemos con una señal desconocida, movernos, escupir, gritarnos, vomitarnos unos a otros, después, la calma de saber que podemos darnos el tiempo necesario de hacer algo que parece incoherente…

viernes 2 de octubre de 2009

CAPITULO 16 (SOLES)

Este solo otoñal me recuerda, los lugares en donde estoy y aquellos donde quería estar, los sueños que alguna vez me crearon y que ahora no son más que recuerdos y trisas de pensamientos volando en algún lugar, cuando por la calle camino y el viento baila en mi rostro, no puedo evitar pensar en esos tiempos que se nos han ido, nada nos espera, y cada minuto perdido es un mar de cuentos y coincidencias que se nos han escapado, soñar con otra ronda, con otro minuto, después saber que lo que hemos creado se ha vuelto contra nosotros mismos, mantener los pies sujetos al suelo mientras la cabeza sueña con un despegue, largo y virtuoso, donde los brazos sean las alas que nos hagan volar por los cielos, si por coincidencia tocamos algo mas allá de las nubes saber que podemos extender nuestros cuerpos hasta los confines de lo desconocido, despertar y darse por entendido que volviste a tener un sueño, es alentador.

miércoles 30 de septiembre de 2009

El gato de Schrödinger

M. A. Gómez

Cuando se habla de el "gato de Schrödinger" se está haciendo referencia a una paradoja que surge de un célebre experimento imaginario propuesto por Erwin Schrödinger en el año 1937 para ilustrar las diferencias entre interacción y medida en el campo de la mecánica cuántica.

El experimento mental consiste en imaginar a un gato metido dentro de una caja que también contiene un curioso y peligroso dispositivo. Este dispositivo está formado por una ampolla de vidrio que contiene un veneno muy volátil y por un martillo sujeto sobre la ampolla de forma que si cae sobre ella la rompe y se escapa el veneno con lo que el gato moriría. El martillo está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa; si llega una partícula alfa el martillo cae rompiendo la ampolla con lo que el gato muere, por el contrario, si no llega no ocurre nada y el gato continua vivo.

Cuando todo el dispositivo está preparado, se realiza el experimento. Al lado del detector se sitúa un átomo radiactivo con unas determinadas características: tiene un 50% de probabilidades de emitir una partícula alfa en una hora. Evidentemente, al cabo de una hora habrá ocurrido uno de los dos sucesos posibles: el átomo ha emitido una partícula alfa o no la ha emitido (la probabilidad de que ocurra una cosa o la otra es la misma). Como resultado de la interacción, en el interior de la caja, el gato está vivo o está muerto. Pero no podemos saberlo si no la abrimos para comprobarlo.

Si lo que ocurre en el interior de la caja lo intentamos describir aplicando las leyes de la mecánica cuántica, llegamos a una conclusión muy extraña. El gato vendrá descrito por una función de onda extremadamente compleja resultado de la superposición de dos estados combinados al cincuenta por ciento: "gato vivo" y "gato muerto". Es decir, aplicando el formalismo cuántico, el gato estaría a la vez vivo y muerto; se trataría de dos estados indistinguibles.

La única forma de averiguar qué ha ocurrido con el gato es realizar una medida: abrir la caja y mirar dentro. En unos casos nos encontraremos al gato vivo y en otros muerto. Pero, ¿qué ha ocurrido? Al realizar la medida, el observador interactúa con el sistema y lo altera, rompe la superposición de estados y el sistema se decanta por uno de sus dos estados posibles.

El sentido común nos indica que el gato no puede estar vivo y muerto a la vez. Pero la mecánica cuántica dice que mientras nadie mire en el interior de la caja el gato se encuentra en una superposición de los dos estados: vivo y muerto.

Esta superposición de estados es una consecuencia de la naturaleza ondulatoria de la materia y su aplicación a la descripción mecanocuántica de los sistemas físicos, lo que permite explicar el comportamiento de las partículas elementales y de los átomos. La aplicación a sistemas macroscópicos como el gato o, incluso, si así se prefiere, cualquier profesor de física, nos llevaría a la paradoja que nos propone Schrödinger.

jueves 24 de septiembre de 2009

No para cualquiera

Ellos y yo nos reímos en silencio, no pueden soltar la risa, ¿yo?; no quiero, me contengo con la vaga idea de que el silencio podría justificar los medios, mi hermetismo, mi frialdad, espectáculos fehacientes, ¡tu! El espectador, en espera de esa ventaja, inscrita en un cuento horrible, teme a los dioses, por que son capaces de nada, por el contrario algunos humanos podemos destruir y regenerar al mismo tiempo, y si es pretencioso, recuerda que no soy mas que un juego de palabras, entrelazadas en un momento en que las coincidencias fueron arrebatadas por una suerte de sucesos formados por nosotros mismos, y mis disidencias ante lo que soy me convierten en el espejo de los juegos mortificados de los otros. Si en verdad abra tiempo, el capricho ajeno será el nudo en la mitad de nuestros desestresados intercambios, y aun que no entiendas nada, bienvenida seas ¡oh virtud dionisiaca! y que desdichado no sea tu camino a mi morada.

miércoles 16 de septiembre de 2009

ALGO PARA MI.


¿Es verdad que cuando cierro un ojo, tus pupilas se vuelven lunas? Creo que el momento es la razón para decirte que las coincidencias son un pretexto para el avance de los sucesos, y pienso que cuando camino a mis cuatro patas, me vuelvo más humano, las siluetas se convierten en constantes musas para la fotografía de la mente, supongo que las escaleras que de algún modo nos hacen bajar nos harán subir en cualquier momento, no descarto la idea de saciar mi cerebro con un poco del placer de pensar, sin consecuencias inoportunas, todo, a su debido tiempo; soñarme no me cuesta, pero decir algo nuevo es más complicado que volver a hacerlo, con los exhaustivos recuerdos de los balcones destruidos, no me queda más remedio que refugiarme en mi mismo; si esto suena a carta, es por que mis entrañas me exigen decirme que soy el impulsivo cuento encerrado en la mediocre capa de un extranjero en su propia cuidad, consigo saciar las diminutas cuentas que mi yo exige, las grandes notas, las dejo al final, lo triste es que el final es tan incierto que las conmiserables estructuras de las que soy testigo, pronto serán historias que se volverán leyendas.

ME ENCANTO


el video oficial esta en youtube, no hay link para insertar, lo siento, pero revisenlo.

viernes 11 de septiembre de 2009

NOTICIA

Este blog andaba un poco triste, yo no tenía acceso a Internet, pero ahora que lo tengo nuevamente hay que recomenzar a darle vida nuevamente.

sábado 22 de agosto de 2009

22/08/09

Deseo someterte, enterrarte en el suelo,
Pisarte las sienes hasta verte sangrar
Esperar tus gritos, comenzar a besarte
En el juego del baile, la pasión explotar.

Terminar de absorberte, y dejar secarte
Escurrirte del suelo, de la tierra y el mar,
Escupirte en la cara, sonreírte de lejos
Y largarme sonriendo, sin mirar hacia atrás.

Correr mientras canto, feliz de la vida,
¡Te has marchado!, yo grito, comienzo a girar,
Y bailando desnudo, acaricio mi cuerpo
Esperando otro cuerpo, que poder destrozar.

Miguel Ángel Méndez Cruz

Esta pequeña escalera sólo sirve para bajar (recuerdan este cuento)


En un país lejano existía una vieja y rara escalera. Se podía bajar por ella, pero no se podía subir. En lo más elevado había una cosa desconocida.

Mucha gente trató de subir. Algunos mataban águilas para coger sus alas y subir volando. Cuando hacían el intento, que era peligroso y pesado, todos miraban a ver qué pasaba. Cuando ponían en acción sus famosas alas, se daban tal estrellón que se hacían vidrio molido.

Una vez llamaron al mejor deportista de esos tiempos para hacer un salto mortal. Lo dio tan alto que parecía un fuego artificial, pero el famoso saltador desapareció al instante.

Un buen hombre, que pasaba por allí y vio el alboroto, dijo para sí: "Yo subiré a esta escalera para traer esa cosa desconocida que todos quieren y que ha de hacerme rico y poderoso".

El hombre, que ya tenía grandes experiencias de los que era la vida, subió la escalera (no se sabe todavía cómo). Al llegar al final, imagínense lo que era la cosa desconocida que lo haría rico y poderoso; era un papelito con letras bien negras que decía: "Esta pequeña escalera sólo sirve para bajar por ella".



Ana Mayra Rodríguez Linares.